lunes 17 de octubre de 2011

CARÁCTER


Después de los buenos comienzos de los equipos, normalmente se echa mano de las estadísticas para ver si la proeza en curso se ha hecho alguna vez o bien para ver cuándo fue la última vez que se hizo algo igual. Es enormemente embriagador ver como el Sevilla se ha convertido en esta última década en un equipo grande, si no por su potencial económico si por sus proezas deportivas que es de lo que se trata.


Resulta que los 15 puntos que lleva el Sevilla a estas alturas de la Liga no es algo exótico o raro. No, en absoluto. El Sevilla ya alcanzó esta puntuación en las temporadas 2006/07 y 2009/10 e incluso la superó (alcanzó los 17 puntos) en la temporada 2008/09. Temporadas que no son de antes de la guerra, sino recientes, muy recientes. Al recapacitar sobre esto, uno se da cuenta del cambio cualitativo que ha experimentado el Sevilla FC, ya que no en vano es el tercer equipo español del último lustro (detrás de las dos multinacionales) y el cuarto de la última década (tras estos y el Valencia). Hecho objetivo, físico, indiscutible. Real como la vida misma. Aunque a algunos elementos patéticos les pese.


Bien, aclarado esto, es de justicia, primero, felicitar al Sporting por el partido que hizo. Si sigue así este equipo no debe de pasar problemas. Espero abandone pronto el farolillo rojo, porque le sobra fuerza, ganas, espíritu, entrega y garra. Lo deseo sinceramente por todos mis amigos asturianos y sportinguistas.


Mereció mejor suerte el Sporting porque creo que se hizo merecedor al empate, pero en fútbol ya se sabe, frase manida al canto, al final cuentan los goles. Y cuentan también los porteros. Javi Varas demostró que tiene futuro y el Sevilla que tiene portero para rato si Del Nido no se empeña en lo contrario. Porque no me cansaré de decir al margen de las cosas buenas que ha hecho, que han sido muchas por el Sevilla, que Del Nido no está empeñado en el esfuerzo agotador que supone crear un equipo, un conjunto. Es más fácil vender por vender (como sucede últimamente) que llevar a cabo un proyecto de construcción de un equipo base con futuro y porvenir. Aquí cada temporada debemos empezar de cero y confiar y rezar para que los fichajes no salgan ranas.


Lo bueno de este Sevilla de Marcelino es que está cuarto en la Liga, con un equipo en construcción, con un equipo que conserva muchos defectos adquiridos últimamente y que aún tiene que pulir un montón de cosas. Sobre todo esas pérdidas en zonas pre-defensivas que son mortales, como quedó claro ayer, una vez más con el gol de Sporting. Ahí no se pueden perder esos balones. Cuando se está tan presionado hay que retrasar el balón o desplazarlo a otra zona, nunca intentar salir de regate (eso solo está al alcance de Messi). Aunque en estos casos la culpa no es solo del jugador que comete ese error, sino del resto de compañeros por no desmarcarse y ofrecerle otras opciones de pase o salida.


Al final y en resumen, lo positivo fueron los tres puntos y comprobar que el equipo sabe sufrir y aguantar los malos momentos. Pero sobre todo, ayer me demostró el Sevilla algo fundamental: el carácter. Este Sevilla tiene carácter y eso lo sienten sus rivales.


Ciao, amigos. Hasta siempre.


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