Hasta los periódicos alemanes se han hecho eco del lamentable estado en que se encuentran algunas gradas del estadio Manzanares de Madrid. Y no me refiero precisamente a deterioro físico. El deterioro es ético, moral. Porque ya no vale lo de: “se trata de algún que otro incontrolable”. No. Se trata de un sector de gentes, no de uno, ni de cinco ni de diez individuos sino de muchos más que además cuentan con la colaboración indirecta pero indigna y silenciosa del resto de aficionados.
Considera el periódico Bild que “ya no se puede caer más bajo”. Y acierta de pleno. Más bajo, más bajuno no se puede caer, porque esos actos denotan una ralea de la más zafia estopa, propia de gentes de las más repugnantes y abyectas cloacas.
No comprendo cómo el señor Del Nido no ha dejado por un momento su vis demagógica y diplomática y ha denunciado esta afrenta deleznable de una forma más abierta, intensa y sonora. El tema no es nuevo. Es reincidente. Tiene que denunciar esto oficialmente ante la FEF, ante la UEFA, ante la FIFA y ante quien sea. Y si hace falta denunciar al Atlético de Madrid, hacerlo. Hay que difundir estos videos por todo el mundo para que vean el estado de inmundicia a que lleva el odio y la envidia más recalcitrante. ¿O estamos esperando a que se repita otro asesinato de un aficionado?
Además y como orla que rodea nuestro cinismo y cobardía, el silencio encubridor de los media capitalinos, a excepción de Canal+, por supuesto. Un silencio que denota el estado en que se encuentra el periodismo deportivo en España, desde que se fuera José María García. Esconder la basura bajo su multimillonaria y rica alfombra. Es un reflejo más de esa partida de lameculos que hoy se rastrea por la inmensa mayoría de la prensa deportiva y cuya ética profesional deja mucho, muchísimo que desear.
Ya no importa el fútbol, sino mostrar la prepotencia de los clubes que controlan su manejo. Importan más las anécdotas y ocurrencias sobre Mou y todo el tejido generado por el teatro merengue y blaugrana. Quieren estos menganos convertir este deporte en un monólogo nacional, convertirnos al madridismo y al barcelonismo con la misma fe e insistencia que llevaban nuestros curas para evangelizar América.
A las gentes de provincias, como dicen allí, nos quieren idiotizar, los muy pendejos. Hoy los españoles tenemos que ser del Madrid o del Barsa. No hay otra alternativa. Así nos lo venden un día y otro con la insistencia dictatorial del que gobierna y manda con contumacia mafiosa. Esto es lo que hay. Por cojones y por orden de los señores mandamases.
Y como ellos mandan, pues ellos dicen lo que ellos quieren decir. Lo que no dicen es que no existe, no es noticia. El que “otras gentes” denuncien actitudes antideportivas y de la más baja condición humana, pura apología de asesinos y criminales, eso a ellos les trae al pairo. Miran hacia otro lado. Pasan olímpicamente. No se les cae la cara de vergüenza. Esto es lo que hay. Como las lentejas.
Si la salvajada hubiera sido en dirección contraria, de seguro que ya hubiera salido algún “sabio” responsable federativo diciendo aquello de “hay que tomar una decisión dura para que sirva de ejemplo”. El pato siempre lo pagan los mismos.
Desde este humilde blog denuncio, poniendo mi grano de arena, de indignación y de hartura. Ya está bien, encubridores y farsantes. Ya está bien. Actúe Sr. del Nido. Ya estamos hartos de tanta puñalada trapera y de tanta chulería. Y mientras tanto la UEFA gastándose un montón de pasta y palabrería sobre el juego limpio y la erradicación del racismo de los campos europeos. A ver cuando dan ejemplo y actúan para variar. Hipócritas.
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