Si lo miramos desde el punto de vista matemático, es evidente que se ha conseguido un buen resultado en el campo de un segunda B, pero no olvidemos que estos resultados son a veces muy engañosos por la actitud relajada, de trámite, con que suelen afrontarse las vueltas. Todavía recuerdo la eliminatoria con el Isla Cristina, Copa del 98, cuando después de ganar fuera, perdimos en Nervión por 3 a 2, y fuimos eliminados por un segunda B, que jugó con 10 jugadores desde el minuto 10. Si, ya sé que eran tiempos de declive, en 2ª División, pero conviene no olvidar esta lección de historia.
Eso en cuanto a la matemática. Y en cuanto al juego, pues que quieren que les diga. Más de lo mismo. Poca ambición, ninguna resolución ni destreza para rematar las jugadas, para remachar al rival, lo que nos conduce irremediablemente al sufrimiento absurdo en los últimos minutos de partido. Mucho toque en el centro, pero sin criterio. Y, sobre todo esto, volando como un negro pajarraco, una enorme incapacidad rematadora. Este equipo no tiene chispa y, a veces, hasta aburre y exaspera. Francamente, tengo que confesar que no sé a que jugamos, ni qué es lo que pretende Marcelino. Creo que 18 partidos disputados conforman un plazo de tiempo más que suficiente para exigirle al técnico algo más de lo que se ve.
En cuanto al personal, lo más destacable es que no sé qué hace Armenteros en este equipo. Es posible que corra mucho, pero no tiene el nivel adecuado. Prefiero a Luna, que cada vez me recuerda más a Puerta, porque defiende, ataca, centra y además puede echarle una mano a Fernando Navarro cuando haga falta. Hay que darle más partidos. Navas está a años-luz de aquel electrizante Navas de otros mejores tiempos. Está en una baja forma impresionante. Trochowski no termina de cuajar. Y arriba, pues ya lo sabemos, el gran Kanouté que siempre, esté bien o mal, pone el detalle definitorio. No sé que haremos cuando se nos vaya. Y pare usted de contar. Negredo se pierde en una ansiedad y una auto-lucha innecesarias. Aislado las más de las veces y sin estiletes por los extremos, esta temporada lo tiene crudo.
Miedo me da pensar en el sábado. El Madrid viene con los colmillos retorcidos, tras su fracaso ante el Barça. Confío en que el Sevilla saque el pundonor y la garra que siempre, o casi siempre, ha mostrado ante el Madrid, pasando por alto la pasada campaña, por supuesto, que nos metieron seis.
Pacencia, como diría Nemesio. Hasta siempre, amigos. Ciao.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada